Entrevista a Juli Capella: reflexiones sobre el papel del diseño en tiempos de crisis

Juli Capella estuvo hace 2 semanas en Bilbao, presentando su libro “Asi nacen las cosas”. Asistió como un viejo y cercano amigo, que a pesar de tener una apretadísima agenda y encontrarse trabajando proyectos en Perú, Arabia Saudí o Estados Unidos, tuvo un hueco para nosotros.

Preparamos esta entrevista para el viernes 14 de octubre, pero el ritmo de la venta y dedicación de libros (sobre todo por el exquisito cuidado y detalle que Juli puso en cada ilustración que realizó sobre los mismos), junto al deseo por asistir a la exposición de Antonio Lopez que no pudo ver en Madrid, nos obligaron a realizar la entrevista casi dos semanas más tarde. Así, una vez que Juli hizo frente a los numerosos compromisos que le han levado estos días de una parte a otra del mundo (y en el que también tuvo una especial atención a la candidatura de Bilbao para capital mundial del diseño, que finalmente no ha podido prosperar), nos contesta a las preguntas que teníamos preparadas para él.

Juli Capella aterrizó en el aeropuerto de Loiu, y tras presentar su libro en Global, y a pesar de contar con una apretadísima agenda, pasó a las 9 de la noche por la exposición de Antonio Lopez en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. ¿Se ha convertido Bilbao en un destino apetecible, incluso para alguien que viene de una de las “mecas” de la cultura europea como es Barcelona?

Hoy en día cada ciudad es una meca. Afortunadamente lo local cobra fuerza y la dictadura cultural de las grandes urbes, como Nueva York, París o Londres, se va difuminando. Crece el valor de lo auténtico, y en ese sentido Bilbao aun mantiene una  gran personalidad morfológica y social. Siempre es un placer acercarse a vivirla, que no visitarla, y mucho más placentero que otras urbes de moda.

El Museo de Bellas artes es una de las muchas obras emblemáticas de la regeneración de Bilbao en las que ha colaborado Global en los últimos años, y quizás es una de las que mejor recoge la integración entre diversas disciplinas del diseño (arquitectura, interiorismo, grafismo, diseño del mobiliario, diseño del entorno, arte, disciplinas artísticas contemporáneas,…), ¿es la integralidad una de las características necesarias para que los proyectos tengan éxito?

Los grandes maestros de principios del siglo XX fueron quienes demostraron que una visión integral es la idónea para lograr la perfecta atmósfera de una obra. Gaudí, Hoffmann, Mackintosh, crearon desde la arquitectura, hasta el mobiliario y los más pequeños detalles de una casa. Wright siguió esa estela organicista, pero también Le Corbusier, Mies o Aalto, dedicaron empeño a entender la creación, sea edificio, mueble o complemento, como una labor unitaria e intrínseca al arquitecto. Rogers ya dijo que la misión del arquitecto es diseñar “dal cucchiaio alla città” es decir, todo, con afán holístico. La pena es que la especialización lo ha ido desparramando en micro espacios estancos.

Bilbao exporta pasión por la arquitectura contemporánea, pero en demasiadas ocasiones esta no se ve arropada por otras disciplinas del diseño. ¿Es la arquitectura la hermana mayor, o es simplemente la que mayor capacidad de atracción ejerce en los medios de comunicación?

Lamentablemente aquí en Bilbao (y en Lima), el tamaño si que importa. La arquitectura es visible por todos, y al ocupar el espacio público tiene una notoriedad incuestionable. Pero cuando tienes que vivir una ciudad aprecias más que las calles estén bien ajardinadas, que los interiores de los comercios sean afables, que la gente vista elegante, que la señalización sea fácil, que el grafismo sea atractivo… Es decir que para la vida real cotidiana es más importante el diseño doméstico de pequeña escala. Pero lo que vende ciudad es la arquitectura escultural icónica. Creo que lo mejor es un equilibrio no grandilocuente. Pensar más en la persona que en la foto.

Se ha celebrado en Barcelona la Design Week. Barcelona parece haber comprendido mejor esa concepción más integral del diseño, incorporando a la ciudad no sólo nuevos elementos urbanísticos y arquitectónicos, sino excelentes núcleos de reflexión y de difusión de otras muchas disciplinas del diseño y el arte, como el FAD, el DissenyHUB, el CCCB y muchos otros eventos puntuales más como la mencionada semana. ¿Es real esta percepción o sólo un producto de marketing?

Todo suma y el diseño lo componen muchos elementos: los creadores, las empresas, las instituciones, lo comercios, los museos, las escuelas,… y ciertamente aderezado con estrategias de marketing, todo parece más importante y solemne. Pero es lícito darse autobombo, toda disciplina económica, como es también el diseño, debe promocionarse y aprovechar acontecimientos públicos para adquirir notoriedad. No creo en el marketing como instigador de la creatividad, pero si para promocionarla.

Juli Capella se encuentra inmerso en el proceso de concepción de un edificio para Zorrozaurre del que no podemos facilitar aún más detalles. Hoy mismo, se celebra también en Bilbao, precisamente en Zorrozaurre, una jornada sobre las “Fabricas de creación”, un concepto muy arraigado en europa, pero incipiente aún en nuestro país. La regeneración del nuevo Bilbao se ha sustentado en el derribo de los edificios significativos del pasado para la construcción de nuevos referentes. ¿Es el momento adecuado para empezar también a recuperar viejos espacios y regenerar su uso, manteniendo su personalidad?

No soy partidario de consérvalo todo. Es absurdo y negativo para una ciudad, pero si que hay que saber, con buen criterio, que zonas o piezas deben irse salvando para dejar testimonio de sus raíces. No es fácil y hay muchas tendencias contrapuestas en este momento. Pero casi todo el mundo está de acuerdo en que si no se regeneran ciertas zonas degradadas, finalmente se pierden. Zorrotzaurre tiene mucho potencial en un futuro próximo, porque se trata de una zona muy céntrica, original (será una isla) que estará bien conectada. Pero se debe mantener su identidad histórica, y eso implica mezcla de usos. Ya no es posible un intensivo uso industrial para el siglo XXI, pero paradójicamente algunas naves industriales, pueden reciclarse, dejando testimonio de la época y a la vez no quedando como esculturas estériles, sino renovarse con nuevos contenidos dinámicos y actuales. No hay que tener miedo a intervenir en el patrimonio, si se hace con cariño y rigor. Lo peor es dejarlo degradarse y perderlo. Y que al final el lugar que ocupaba una bella nave industrial lo ocupe un triste bloque de VPO. A un nuevo proyecto de arquitectura, lo mínimo que puede pedírsele es que sea mejor que el que va a sustituir. Sino, mejor dejarlo como está.

En tiempos de crisis el diseño parece quedar en un segundo plano, cuando no es calificado de “banal”, “superfluo” e “innecesario”. ¿Crees que esta visión del diseño es acorde con la realidad?.

Todo lo contrario, en crisis es cuando el ingenio es más necesario, es el hecho diferenciador que te salva. Cuando todo va bien puedes relajarte un poco y no diseñar tan bien las cosas, pues todo se vende, todo gusta. Pero con crisis la gente se vuelve más exigente y los productos han de tener precios más bajos o dar más prestaciones. Es entonces cuando el diseño se vuelve imprescindible. No confundamos diseño con decoración superflua, es todo lo contrario. Los empresarios más avispados ya lo están entendiendo y contratando talento.

En este sentido,… ahora que muchos economistas auguran que se avecina la economía de “lo necesario” surge una pregunta inevitable ¿es el diseño necesario?, ¿Es la cultura necesaria?, ¿es la estética necesaria?

Lo único necesario es comer y dormir. En el libro “Así nacen las cosas” descubrí nunca el ser humano ha creado ningún objeto nuevo por necesidad estricta, nunca, me quedé muy sorprendido. De hecho podríamos seguir viviendo en las cavernas, ir desnudos, cazar para comer y sentarnos en las piedras. Pero el ser humano tiene la ambición de la mejora, del progreso, y ahí si que afirmo que el diseño es totalmente imprescindible. Por tanto la cultura y la estética también  lo son. Es más, es precisamente ese acto creativo, lo que nos diferencia de los animales. Ellos hacen lo mismo que nosotros, si exceptuamos el cultivarnos y disfrutar estéticamente. Sin eso el hombre no sería hombre, por tanto rotundamente sí, necesitamos diseño, o volveremos a la cueva.

¿Resulta razonable realizar inversiones en diseño, en calidad de los materiales y del mobiliario en estos tiempos plagados de incertidumbres? ¿Cómo convence a alguien de que debe gastar más dinero en un buen diseño que adquirir algo de menor coste y peor calidad?. Lo barato sale caro, solíamos oír a nuestras abuelas,… ¿es este refrán valido también ahora?

Cada producto debe tener un precio justo y razonable. Y la gente sabe que nadie regala nada. Si amueblas una oficina con sillas cutres, mesas inestables, luminarias deficientes, ahorras algo en la compra, pero tendrás pérdidas en el rendimiento laboral, seguro, y en poco tiempo deberás reponer lo deteriorado. No solo eso, sino que puedes acabar con los riñones de la gente, desviando su columna vertebral o causándoles problemas en la vista. No es broma. Con esas cosas no se juega. Tampoco con los juguetes copiados que llegan de China a precios irrisorios, pero que están hechos en plástico contaminante que envenena a los niños. Ojo con las gangas, las abuelas eran muy sabias. Por el contrario afirmo que quien amuebla su casa o su oficina con productos de calidad, va a tener una recompensa inmediata y además a largo plazo, va a aumentar su calidad de vida y a la vez que apuesta por la sostenibilidad.

Afortunadamente, en el diseño de mobiliario cada vez se otorga un mayor protagonismo a elementos como el reciclaje, la sostenibilidad, la ergonomía o la producción ecológica. ¿Este es el futuro del diseño de muebles y del diseño en general?

La empresa o el diseñador que hoy en día no tenga en cuenta criterios de sostenibilidad podemos considerarlo casi un delincuente. Ya no hay excusa, sabemos que en nuestras manos está el no cargarse el planeta, no podemos ser tan egoístas. El diseño será ecológico o no será.

En tu libro nos hablas sobre los procesos de diseño, a veces anecdóticos y otras curiosos, pero la mayor parte de las veces complejos, esforzados y muy laboriosos. ¿La mayoría de la gente tenemos una concepción frívola del diseño? ¿Esta justiciada esta percepción?

La gente no es tonta y si piensa que el diseño es una frivolidad, es porque en gran medida lo es, al menos lo que los medios de comunicación han vendido como diseño, que siempre suelen ser esos productos estridentes de moda, con colorines chillones, con formas caprichosas y que no suelen funcionar bien. Pero eso representa solo una ínfima parte del mundo del diseño. Cuando a la gente se le enseñe que todo cuanto no rodea en la vida cotidiana ha estado diseñador por alguien y que le ayuda a vivir mejor, entonces se reconciliará con el diseño. Conocerlo es amarlo.

Como arquitecto, diseñador industrial y estudioso del diseño, ¿que papel crees que debería jugar cada disciplina en los proyectos del futuro?

A mi me gusta mezclarlo todo. Gaudí dijo que un arquitecto tienen dos piernas, una es la teoría y la otra la práctica, y solo con las dos coordinadas se logra un equilibrio y avanzar. Si solo ejercitas una pierna acabas tranqueando muy escorado. La dimensión o escala del proyecto no me importa, disfruto tanto haciendo un logotipo, como una torre de oficinas o decorando un bar. El futuro es precisamente no predecir ningún rol a ninguna disciplina, y aportar una visión más global y poética.

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